viernes, 29 de julio de 2011

¡Dicen que me fui de mi pueblo! ¿Pero cuando? ¡Cuando! ¡Si siempre estoy volviendo... ! (Siempre con permiso del Gordo Troilo)

   La inmensa mayoría de los pueblos de campaña solo son puntos en el mapa, referencias lejanas en carteles de las Rutas por caminos polvorientos o barrosos según venga la temporada, que tan bien describiera Hugo Ratier en "Poblados Bonaerenses" o "Lugares donde habita el olvido", como titulara Adolfo Olivera una nota que hizo sobre San Mayol en el diario "La Voz del Pueblo" de Tres Arroyos.
   Yo los vi en su llamemos "apogeo" (que fue bien modesto por cierto) de centros de sociabilización y servicios de las familias vecinas.
   Un almacén de Ramos Generales, un hotel, dos o tres almacenes y bares, el Club Social y Deportivo, la Cooperativa, la herrería de los Hermanos Fik (un par de polacos veteranos de la segunda guerra que solo Dios sabrá como aparecieron ahi), un taller mecánico, una panadería, un par de carnicerías y un monton de casas, casitas y ranchos.
   El Estado presente con la Escuela y el Destacamento Policial.
   La Estación:  punto fundamental alrededor del cual giraba ese mundito.

   Pero fundamentalmente la gente. Mi compañera (Mayolera tambien, y Profesora de Geografía sostiene que la Geografía unicamente cobra sentido por la presencia del hombre (lease habitante).
   Aqui sus habitantes mezclados con los de las chacras vecinas le daban su sentido al paisaje con ese muestrario de la humanidad con sus vicios y virtudes, sus grandezas y bajezas. Un micro-mundo donde nada se podía ocultar o disimular por mucho tiempo.
   Al contrario de otos lugares, donde predominaban ancestros inmigratorios dominantes por nacionalidad (Italianos del Norte o del Sur, Daneses, Holandeses, Españoles, Vascos, Alemanes del Volga, Austriácos etc.) los pagos Mayoleros eran mas heterogéneos, había de todo lo que buscara en los orígenes de los Pobladores. ¡Hasta Luxemburgueses, mire, vea!

   Alli se veían las estratificaciones sociales. Desde el humilde jornalero sin familia ni destino, generalmente alcoholico, los peones de campo que volvían al pueblo los fines de semana a juntarse con su familia y amigos, los empleados de los pocos comercios y el ferrocarril que serían los proletarios y los trabajadores formales.
El Peluquero-tendero, el mecánico, el panadero, el carnicero, el herrero, una especie de clase media, y democráticamente mezclados con todos ellos los chacareros.
   Dentro de esa mezcla tambien estaban, juntos pero no revueltos, los que significaban o ejercían el poder. Los Gerentes de la Cooperativa y del "Ramos Generales", el Jefe de la Estación, el Director/a de la Escuela, y algunos chacareros grandes que no daban para estancieros, pero se sentían como tales, que dirigiendo a la "autoridad" (el Cabo o Sargento a cargo del Destacamento) encarrilaban la convivencia "civilizada" de aquella pequeña comunidad.
   Iglesia había, pero cura no, por lo que en toda la comarca cuando alguien estaba el las últimas, se decía "Ta como la iglesia 'e Mayol; (no tiene cura) Cada tanto aparecía algun Sacerdote que venía de Tres Arroyos daba misa, impartia sacramentos, bautismos y casamientos, y esa era toda la "asistencia espiritual" conque los habitantes transcurrian.
   De vez en cuando algun hecho fuera de lo común conmovía esa convivencia, alguna mujer que abandonaba su marido, o viceversa, algún embarazo fuera de reglamento, o alguna pelea de borrachos que generalmente terminaba con ambos contendientes durmiendo la mona en el mismo calabozo. Cada tanto la cosa pasaba a mayores y algun hecho de sangre se producía pero sin una frecuencia que pudiera alarmar. Allá cada dos o tres años cuando los relatos del sucedido se estaban agotando, alguna otra pelea grave, daba lugar a nuevas versiones y relatos. Dada la cantidad de testigos presenciales que existian (por los distintos relatores) podía dar la impresión que todo el pueblo y la colonia habia sido convocado al lugar de la pelea..

   El verano, con la proximidad de la cosecha alteraba todas la rutinas. Llegaban los norteros (los peones golondrinas) aquellos trashumantes que bajaban de las provincias del Norte al circuito de las tres cosechas, la de trigo en el verano, la juntada de papas en el otoño y la juntada del maíz entrado el otoño y principios del invierno.
   Algunos ya eran caras conocidas que se repetían año tras año en las mismas chacras como en el caso de Ernesto Petruzzi que durante ocho años seguidos fue cosedor en la maquina de mi viejo. Venía desde Villada en Santa Fe.
   Otros por primera vez ofreciendo su único capital; sus brazos. Algunos pocos se quedaron por la zona y formaron alli su familia como el "Chango" Melián, Humberto Salvatierra, o "Patoruzito" Olivera, todos santiagueños y de Atamisqui.

   Al pasar los años, cada vez eran menos los que venían. Aunque en el pueblo no se notara especialmente, en el pais las cosas iban cambiando, y la construcción y los oficios industriales iban absorbiendo esa mano de obra, y se notaba en la "calidad" de los que llegaban como jornaleros; ¡Culpa de Perón! decían algunos...

   Despues le sigo contando...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada