martes, 6 de septiembre de 2011

Los Contratistas Rurales. (La prehistoria)

Motor de Vapor (en primer plano el "barrilero")
Los contratistas rurales están unidos al desarrollo de la agricultura en la Argentina. Desde el mismo principio de la colonización, la trilla o la desgranada del maiz se hizo por contratistas (llamados entonces "trilladores"). Los equipos se componían de trilladoras estáticas que iban de chacra en chacra. Tenían una gran ocupación de mano de obra. Solamente el motor de vapor que las propulsaba requeria de Foguista, ayudante de foguista, "barrilero" (el encargado de proveerlo de agua) y sereno (el que mantenía presión en la caldera por la noche). La trilladora en sí tenia al "aceitero" (encargado de la lubricación de la maquina y su ajuste) enganchador, cosedor y dos bolseros, y embocador con tres horquilleros (encargado de alimentar la maquina con las gavillas que cargaban los "chateros" (entre cuatro y seis, según la capacidad de la trilladora) que a su vez llevaban dos horquilleros. A toda esa gente habia que darles de comer, por lo que tambien había un cocinero que disponía de una cocina rodante. O sea que el plantel mínimo andaba en las treinta personas. La logística de ese pequeño ejército ambulante no era tarea despreciable. El chacarero tenía que proveer la carne fresca, o sea carnear tres capones diarios. El resto quedaba a cargo del Contratista que era denominado "Maquinista".
    El trigo (o lo que fuera: lino, avena) se cortaba y engavillaba con la cortadora-atadora que iba desparramando gavillas. Ëstas luego se juntaban en "parvines", y eran acarreados a la trilladora por los chateros. El corte aceleraba en unos dias el proceso de madurez del grano, y los parvines, habilmente protegían las espigas de las lluvias, ya que solo un manojo de espigas quedaban a la intemperie. Por lo que la trilla empezaba a principios de diciembre y solía prolongarse hasta fines de febrero, ya que tampoco eran tantas las trilladoras disponibles.
    Su desplazamiento de chacra en chacra era muy lento, ya que aquellos loco-tractores marchaban a paso de hombre.
    Su radio de acción era muy limitado (unos cinco o seis kilómetros a la redonda). Mi abuelo Antonio, fué antes que chacarero, maquinista, llegando con sus hermanos a tener cinco trilladoras en marcha en la zona.
Tambien fue un precursor en el actual desplazamiento de equipos a larga distancia, ya que terminada la cosecha en la zona, cargaba uno de los equipos en una chata del Ferrocarril, y se trasladaba a Choele-Choel donde pasaba el invierno trillando alfalfa emparvada. Al dia de hoy, una de aquellas máquinas aún está alli en condiciones de uso, y hasta hace unos diez años aun prestaba servicio en manos de unos sobrinos, primos de mi madre.
    
    A fines de la década del '20 y durante la década del '30 se perfeccionó la cosechadora (corta y trilla) y se puso al alcance del chacarero, eclipsando así a las trilladoras que para los años'40 prácticamente habían desaparecido de la zona.
    Así se fueron esfumando los primitivos contratistas, hasta que a principios de los '60, al entrar en obsolescencia las cosechadoras de arrastre, comenzaron a aparecer los contratistas de cosecha Cordobeses, Santafesinos y Bonaerenses del Norte, precursores de los actuales equipos altamente sofisticados que vemos desplazarse por las rutas de Norte a Sur y de Sur a Norte buscando las distintas cosechas.
    Pero eso será otro capítulo de esta historia.

    Antonio (el Mayolero)
    

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